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viernes, 16 de octubre de 2026

DIFICULTADES DE APRENDIZAJE - ¿COMO PODEMOS AYUDAR A NUESTROS HIJOS?

 

Dificultades de aprendizaje

Cuando aprender cuesta: ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos?



Aprender es un proceso complejo que va mucho más allá de incorporar conocimientos o adquirir habilidades escolares. Cada persona aprende de una manera particular, a partir de la interacción entre sus capacidades cognitivas, sus experiencias, sus emociones y el entorno en el que se desarrolla.

¿Qué factores intervienen en el aprendizaje?

El aprendizaje involucra múltiples procesos que trabajan de manera integrada:

  • Procesos cognitivos: la atención, la memoria, el lenguaje, la percepción, el razonamiento y las funciones ejecutivas, necesarias para planificar, organizar y resolver tareas.
  • Habilidades específicas: la adquisición de la lectura, la escritura, el cálculo y la comprensión requiere aprendizajes progresivos que necesitan tiempo, práctica y acompañamiento.
  • Aspectos emocionales: la confianza en las propias capacidades, la motivación, la ansiedad, la frustración y las experiencias previas influyen en la disposición para aprender.
  • Historia y oportunidades de aprendizaje: las experiencias educativas, la continuidad de las intervenciones, las estrategias de enseñanza y las oportunidades de práctica pueden favorecer o dificultar el desarrollo de determinadas habilidades.
  • Contexto familiar y escolar: las expectativas, los vínculos, los recursos disponibles y las formas de acompañamiento también forman parte del entorno en el que se aprende.

Estos factores no actúan de manera aislada. Se relacionan entre sí y pueden potenciarse o interferir unos con otros.

Cuando aprender se vuelve difícil

Una dificultad escolar no siempre responde a una única causa. En ocasiones, determinadas habilidades necesitan una enseñanza más explícita y sistemática; en otras, pueden existir procesos cognitivos que requieren una evaluación más profunda. También hay situaciones en las que las condiciones emocionales, familiares o educativas influyen en el desempeño.

Por eso, es importante evitar las conclusiones apresuradas. No todos los niños que presentan dificultades necesitan lo mismo, y una misma dificultad puede requerir abordajes diferentes según la historia y las características de cada persona.

¿Cómo podemos darnos cuenta de que algo necesita atención?

Algunas señales a las que podemos prestar atención son:

  • Le cuesta aprender las letras, leer palabras o comprender lo que lee.
  • Comete muchos errores al escribir o le cuesta expresar sus ideas por escrito.
  • Necesita que le expliquen varias veces una misma consigna.
  • Se olvida de lo que acaba de aprender o le cuesta seguir instrucciones.
  • Le resulta muy difícil resolver cuentas o problemas matemáticos.
  • Necesita mucho tiempo y ayuda para hacer tareas que puede resolver con mayor autonomía la mayoría de sus compañeros de edad similar.
  • Se enoja, se angustia o evita hacer las tareas porque siente que no puede.
  • Dice con frecuencia frases como «no me sale», «soy malo para esto» o «no puedo aprender».

Estas señales no significan necesariamente que exista un trastorno del aprendizaje. Sin embargo, conviene prestarles atención y observarlas.

¿Qué podemos hacer desde casa?

  • Escuchar y observar: sin juzgarlo ni compararlo con otros.
  • Valorar sus esfuerzos: felicitar por algo positivo siempre. Resaltar los logros y no centrarse únicamente en los errores.
  • Acompañar sin presionar ni hacer por él: ayudarlo a encontrar soluciones y favorecer progresivamente su autonomía.
  • Cuidar sus emociones: recordarle que tener dificultades no significa que no sea capaz de aprender.
  • Establecer rutinas posibles: ofrecer momentos de trabajo breves, con pausas y objetivos claros. Tecnología cero en esos momentos y distracciones cero.
  • Pedir orientación: si las dificultades persisten, consultar con un profesional que pueda evaluar qué necesita.

A veces, los niños necesitan más tiempo; otras veces, nuevas estrategias, una enseñanza diferente o un acompañamiento específico.

Cuanto antes podamos comprender qué está pasando, más posibilidades tendremos de ayudarlos. La familia, la escuela y los profesionales pueden hacer una gran diferencia.

Detrás de cada dificultad hay un niño que necesita sentirse comprendido, acompañado y capaz de avanzar.

No necesitamos tener todas las respuestas como familia, pero sí podemos dar el primer paso: observar, escuchar y buscar ayuda cuando sea necesario.

Psicopedagoga Karina Canullán.
Contacto: (221) 501-0857
Lunes a viernes de 10 a 18 hs.
Atención psicopedagógica en La Plata. Av. 38 # 1427 23/24 




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