Enseñar a aprender: mucho más que enseñar a estudiar
Cuando un niño tiene dificultades para estudiar, muchas veces pensamos que necesita simplemente “poner más atención” o “sentarse más tiempo”. Pero aprender a estudiar es, en sí mismo, un aprendizaje.
Los niños no siempre saben cómo organizar la información, por dónde comenzar, qué es importante, cómo recordar lo aprendido o cómo comprobar si realmente comprendieron.
Por eso, enseñar a estudiar no significa hacer las tareas por ellos. Significa brindarles herramientas para que, poco a poco, puedan hacerlo de manera más autónoma.
¿Qué podemos enseñarles?
Organizarse: preparar los materiales, distribuir el tiempo y establecer prioridades.
Comprender antes de memorizar: identificar las ideas principales y relacionarlas con lo que ya saben.
Utilizar estrategias: hacer cuadros, esquemas, resúmenes, preguntas o mapas conceptuales según lo que necesiten aprender.
Planificar: dividir una tarea extensa en pequeños objetivos posibles de alcanzar.
Revisar lo aprendido: poder preguntarse “¿realmente lo entendí?” en lugar de limitarse a repetir.
Desarrollar autonomía: pasar progresivamente de “decime cómo hacerlo” a “sé cómo puedo hacerlo”.
Aprender a estudiar también es aprender sobre uno mismo
Cada niño aprende de una manera particular. Descubrir qué estrategias le resultan útiles, cuáles le cuestan y qué necesita para concentrarse y comprender forma parte de construir hábitos de estudio.
La meta no es que estudie durante más horas, sino que aprenda a estudiar de manera cada vez más eficaz y autónoma.Enseñar a aprender no es enseñar solamente contenidos, e
s brindar herramientas que los niños podrán utilizar durante toda su trayectoria escolar.
